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LA SINCERIDAD DE NUESTRAS PALABRAS

noviembre 10, 2012

QUINTO proposito del Desierto: PROBAR LA SINCERIDAD DE NUESTRAS PALABRAS

Deu 8:2  Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

 Israel siempre decía que estaba dispuesto a obedecer, pero en la mayoría de casos cuando venía la prueba afloraban reacciones contrarias a lo dicho por ellos mismos y es que una de las características más sobresalientes del ser humano es que sus pensamientos son vulnerables a los cambios y esto convierte al ser humano en un ser bastante peligroso,  pues no hay cosa peor que un corazón cambiante ante las circunstancias. Esta realidad se vive en todas las esferas de la vida social y de hecho también cuando nos relacionamos con Dios y con su pueblo,  generalmente nunca sabemos cuándo una persona es verdaderamente sincera al hablar o solamente habla movido por el emosionalismo del momento de esto nos habla el profeta Miq 7:5  No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca. Miq 7:6  Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa. El mal natural del corazón humano, es indudablemente grande y las consecuencias de la hipocresía religiosa de nuestro tiempo hacen peor el problema Jer 9:4  Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando. Jer 9:5  Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. Jer 9:8  Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas. Indudablemente  se manifiesta el mal en nuestras palabras atraves de la hipocresía del pensamiento, pues el asunto es que nunca se sabe reconocer cual es el verdadero sentido de las palabras que salen de lo profundo del corazón ya que es de ahí donde surge todo el mal conocido Mar 7:21  Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, Mar 7:22  los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Mar 7:23  Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. Los fariseos hablaban muy bonito y con mucha piedad y celo espiritual delante de los hombres  y de hecho que todos pensaban que eran los hombres más santos sobre la tierra sin embargo cristo que conoce no solo las palabras sino también las intenciones del corazón y la verdadera esencia de las palabras dice de ellos: Mat 23:27  !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Mat 23:28  Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. E inclusive en la mayoría de casos la persona es engañada por sus mismas palabras y ni ella misma se da cuenta de lo falso e hipócrita que es. Y es ahí donde tiene un gran efecto el desierto pues las pruebas nos ayudan a reconocer de lo que estamos realmente hechos pues es en medio de la prueba que nos damos cuenta de lo falsos que somos como seres humanos en la mayoría de casos hablamos sin sentido, sin fundamento hacemos promesas, hablamos palabras en cuanto al evangelio sin fundamento y muchas personas están en las iglesias engañadas por su propia alma creyendo que son verdaderos cristianos celosos de la obra, cuando la realidad es que simplemente son fariseos modernos criticadores y toda su devoción no es más que una simple apariencia, en este sentido es que para el pueblo de Dios el desierto que producen las aflicciones presentes lo que hacen es sacar esta falsa apariencia de piedad como sucedió con la vida del discípulo Pedro, (RV1960)  Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. Pero como hacer para que el discípulo se dé cuenta de su triste condición, como hacerle ver que no es mejor que nadie que no tienen nada que ver sus bonitas palabras y sus buenos deseos  con la triste realidad de hipocresía que le rodea, solo hay una escuela que nos capacita para tal realidad “EL DESIERTO“y pedro lo tuvo que atravesar para ser directamente desengañado Mat 26:73  Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Mat 26:74  Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. Y es que para darnos cuenta de la realidad que nos rodea es necesario atravesar el desierto y la misma experiencia difícil y angustiante hará relucir lo que realmente somos, y si somos realmente capaces de medir, hablar y cumplir lo que hablamos. En pocas palabras el desierto te muestra la enfermedad y tú debes buscar la medicina como la busco el discípulo pedro. Mat 26:75  Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.   El criterio religioso puede hacerte hablar bonito, predicar bonito, sonreír bonito, decir palabras muy agradables, pero el que prueba la realidad de nuestras palabras es el desierto que atravesamos  en esta vida. De la abundancia de lo que hay dentro de nuestro  corazón  hablamos en medio de la prueba, de lo que realmente hay dentro, Aun cristo con todo y ser hijo,  tuvo que pasar por este aprendizaje de la escuela de Dios para ser probado y aprobado por Dios mismo.Heb 5:8  Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.Nosotros de igual formaseremosprobados para saber si nuestras palabras realmente son verdaderas no,  hasta que aprendamos a hablar con cuidado y con sinceridad.

 

 

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