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LA ENFERMEDAD DEL DESEO

noviembre 10, 2012

Núm 11:32  Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento.

El  ver con liviandad  la misericordia a de Dios,  es simplemente un menosprecio a Dios mismo y de hecho que el pedir de acuerdo a nuestro propio corazón no convertido se puede volver en el peor de los problemas contra nosotros, si Dios mismo tiene a bien el entregarnos a ese deseo, muchas personas son entregadas a sus propios deseos, muchas veces Dios tiene cosas mucho mejores para nuestra vida, sin embargo muchos deciden  lo que ellos quieren y generalmente lo exigen como niños caprichosos ante Dios, estas incitaciones son muy peligrosas, como el hijo prodigo que el padre al fin accedió a concederle el deseo de su propio corazón  Luc 15:12  y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes…de esta historia una de las cosas más sorprendentes es que el padre le concede el deseo de su corazón, aunque el mismo padre no está de acuerdo, sin embargo le concede lo que el hijo quiere, pues cuando hay terquedad en el corazón lo único que puede hacer reflexionar la vida es la misma experiencia. Este el caso de Israel, a pocos días de iniciar  la conquista Israel menosprecia lo que tiene y pide de acuerdo a su corazón. Este menosprecio de la misericordia divina es un claro desafío a la soberanía de Dios y esto ocasiona la ira del Señor y les dará lo que ellos piden, Núm 11:19-20  No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto? . Muchas personas son entregadas al deseo de su corazón para su propia ruina, y se llega el momento en que se llega a aborrecer el deseo de su carne.

La terquedad del corazón contribuye en gran manera a que seamos entregados al deseo malicioso de nuestra vida.  Interesantemente  el salmo  37 dice: “Deléitate asimismo en Jehová,  Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”  Y esta es una promesa maravillosa pero debemos saber aplicarla a nuestra vida natural, pues  la Biblia también dice que es “Engañoso  el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”,( Jr. 17:9.) y la verdad que esto nos pone en desventaja  en cuanto a lo que realmente debemos pedir, Rom 8:26-27  …Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Para saber diferenciar  si una petición,  no es un deseo caprichosos de nuestro corazón, Debemos pedir  en contra peso, guiados por el Espíritu Santo, pues hay peticiones  que nacen de pasiones, necedades y hasta caprichos; qué bueno que Dios no concede todo.  Ahora, antes de la petición debe de haber un deleite en Dios, y ese deleite simplemente nos ayuda aceptar la voluntad de Dios con agradecimiento y a decir “hágase tu voluntad…” . Si  nuestra  petición nace de un corazón sincero respuesta de Dios tendremos sin peligro de ser enjuiciados, Sal 37:4-5  Encomienda a Jehová tu camino,  Y confía en él; y él hará.

 Ahora Israel  está pidiendo con un corazón enfermo, o sea está pidiendo,  no lo que necesita sino lo que su carne desea,  a esto se le llama codicia y una petición codiciosa puede resultar en el peor de los juicios, Muchos   jovencitos generalmente  no saben esperar en Dios, el tiempo, el momento y a la persona que en el corazón de Dios está,  para que sea su pareja , y piden de acuerdo a su propio corazón y a la persona que ellos sienten que quieren, generalmente no se  tiene en cuenta a Dios, para esta etapa de decisión  y es por eso que Dios les entrega en el deseo de su carne, para su propio castigo.

La maldad del corazón del pueblo se puede ver por la cantidad de carne que recogieron por familia, pues trabajaron duramente, recogiendo codornices, dos días y una noche, (NVI)  El pueblo estuvo recogiendo codornices todo ese día y toda esa noche,  y todo el día siguiente.  ¡Ninguno recogió menos de dos toneladas!Después las distribuyeron por todo el campamento. Núm. 11:32. Dos cosas sumamente importantes:

1.  el esfuerzo del pueblo por recoger carne.

2. la cantidad de carne recogida por familia.

 

Es increíble lo que se nos dice, trabajaron duramente día y noche , cuanto esfuerzo, hace el ser humano,  cuando se trata de darle placer a su propia  carne, que así  fuésemos para buscar a Dios…

Otro detalle importante es la cantidad de carne que por familia recogieron… los  que menos, recogieron fueron aquellos que recogieron  dos toneladas de carne y esto manifiesta su desenfreno carnal y su incontrolable  deseo. Realmente no había nada que hacer con este pueblo… Núm 11:33  Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. (Probablemente es que comieron tanto  que vino sobre ellos  un “empacho” general que acabo con miles de codiciosos)Núm 11:34  Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava,por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.

 

El apóstol nos hace un llamado a valorizar y agradecer lo que tenemos para que no pase lo que paso con este pueblo 1Co 10:6  Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. y La definición bíblica más sencilla ,  de la palabra “ codicia “ es,  el no contentarnos con lo que tenemos y desear lo que no necesitamos, de ahí el llamado del apóstol.   1Ti 6:6-10  Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. La mejor medicina para evitar la enfermedad de la codicia es,  con humildad  agradecer lo que se nos ha dado y confiar en que nuestro Dios suplirá nuestras necesidades, pero todo en su tiempo y en su momento.

Heb 13:5 -6 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente:  El Señor es mi ayudador; no temeré

 Lo que me pueda hacer el hombre.

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