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LOS JURAMENTOS

noviembre 10, 2012

 Mat 5:33  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás,sino cumplirás al Señor tus juramentos. Mat 5:34  Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;  Mat 5:35  ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies;ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Mat 5:36  Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.  Mat 5:37  Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

 En la vida todo cambia y una de las cosas que cambian con las circunstancias son las decisiones y las palabras que el hombre toma y con lo cual muchas veces dañamos la integridad de otras personas, por el simple hecho de no permanecer en lo que hablamos o prometemos, esto se da, en la confianza que recibe una mujer en la promesa matrimonial del marido y que al poco tiempo se da cuenta que solo era mentira, o en la promesa de respeto y sumisión  en el matrimonio, realmentetodo queda como un simple formalismo.

Esta ley que Cristo menciona la encontramos en Éxo. 20:7  No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.  Y también la encontramos relacionada a otras leyes de la restitución en consecuencia de que se buscan escusas para ser y actuar egoístamente,  inclusive tomando de pretexto el nombre y la obra de DIOS  Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada.  Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.   No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro. Lev. 19:12  Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová. Lev. 19:13  No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana. Lev. 19:14  No maldecirás al sordo (al que no quiere oír), y delante del ciego (del que no quiere ver) no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo Jehová. Lev. 19:15  No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo. Lev. 19:16  No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová. Realmente todo esto esta relacionado a un solo sentir y es el no dañar la integridad del prójimo, pero mas aun es el llamado de Dios a ser un pueblo lleno de justicia y dentro de esta justicia esta el hablar en o con la verdad.

No hay razón para considerar que son malos los votos o promesas en un tribunal de justicia o en otras ocasiones apropiadas, siempre y cuando sean formulados con la debida reverencia. Pero todos los votos o promesas, hechos sin necesidad o en la conversación corriente, son pecaminosos, como asimismo todas las expresiones que apelan a Dios, solo para librarse de la justicia o de la consecuencia del error de nuestros actos pasados.

 

36. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro—En los otros juramentos el nombre de Dios era profanado casi como si hubiese sido mencionado, porque se hallaba sugerido instantáneamente por la mención de su “trono”, el “estrado de sus pies”, su “ciudad”. Pero al jurar por nuestra cabeza o miembros similares, la objeción consiste en que no tenemos poder sobre ellos para cambiarlos,

37. Mas sea vuestro hablar—que vuestra palabra en los contactos comunes sea, Sí, sí; No, no—“Que un simple o un No sean suficientes para afirmar la verdad o la falsedad de cualquier cosa” (Véase Jam_5:12; 2Co_1:17-18). porque lo que es más de esto, de mal procede—No se trata del maligno, aunque gramaticalmente podría entenderse así, lección esta que algunos expositores prefieren. Es verdad que todo mal en nuestro mundo originalmente procede del diablo; que la maldad forma un reino encabezado por él, y que en todas sus manifestaciones él tiene una parte activa. Pero cualquier referencia a esto en el presente pasaje nos parece contraria a lo natural, y la alusión a este pasaje en la Epístola de Santiago (2Co_5:12) indicaría que éste no es el sentido: “Vuestro sea sí, y vuestro no sea no; porque no caigáis en condenación”. La falsedad de nuestra naturaleza corrupta se manifiesta no sólo en la tendencia a apartarnos de la estricta verdad, sino en la disposición de sospechar que otros hagan lo mismo; y como esto no disminuye sino más bien se agrava por el hábito de confirmar lo que decimos mediante un juramento, corremos el riesgo de destruir toda reverencia por el santo nombre de Dios, y aun por la estricta verdad, en nuestros corazones, y así caer en condenación. La práctica de ir más allá de v de no, en afirmaciones y negaciones, como si nuestra palabra no bastase y esperásemos que otros la pusieran en duda, se origina en esa viciosa raíz de falsedad que se agrava precisamente por el esfuerzo que hacemos para vernos libres de esa sospecha. Y así como el jurar en favor de la verdad de lo que decimos, engendra la actitud de duda que tratamos de eludir, de igual modo el amor y el reino de la verdad, en el pecho de los discípulos de Cristo, se revelan tan plenamente aun a aquellos que no se les puede tener confianza, que el simple y no pronto vendrán a inspirar mayor confianza que las más solemnes aseveraciones de otros. Y así es como la gracia de nuestro Señor Jesucristo, cual árbol que se arroja en las aguas amargas de la corrupción humana, las sana y las endulza.

12. Mas sobre todo—por cuanto el jurar es absolutamente ajeno a la humilde “soportación” cristiana que se acababa de recomendar. no juréis—por la impaciencia, a la que las pruebas pueden tentaros (vv. 10, 11). En contraste con esto está el uso debido de la lengua (v. 13). Jacobo aquí se refiere a Mat_5:34, etc. vuestro sí sea sí—no uséis de los juramentos en la conversación diaria; sino dejad que la simple afirmación o negación sea suficiente para establecer vuestra palabra. condenaciónlit., juicio, es decir “del Juez” que “está delante de las puertas” (v. 9).

Stg 5:12  Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.(E)

 

 

 

 

 

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