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SARA, Madre de Naciones

enero 29, 2014

El nombre de la mujer de Abram era Sarai… Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo”, Gén. 11:29-30.

Cuando hablamos de Abraham generalmente lo reconocemos como el Padre de la fe y generalmente no nos damos cuenta de que a la par de cada gran hombre debe de haber siempre o casi siempre una gran mujer, es un hecho que cuando la biblia llama a un hombre es seguro que también está llamando a la mujer a ponerse como apoyo fuerte en los desafíos que su marido va a  enfrentar.

En un futuro Sara se conocerá,  no solo  como una gran mujer de Fe, sino como una mujer que ha sido llevada bajo el duro proceso de la transformación de la mente hacia la madurez espiritual.

Los hombres de Dios y las mujeres de fe no nacieron con las cualidades que los caracterizan o con que los conocemos, más bien ellos  fueron formados en las duras circunstancias que tuvieron obligatoriamente que atravesar y  que al pesar de lo difícil de su tiempo, no perdieron la confianza y la fe en su Dios.

 

UNA SOLA CARNE, UN LLAMAMIENTO DOBLE.

 

De hecho que cuando Dios llamo a Abraham a salir de Ur de los caldeos  e ir a Canaán, NO era un llamamiento personal, tampoco un llamamiento familiar  sino un llamamiento de pareja, pues se nos dice: Gén 12:2  Y haré de ti una nación grande,  y te bendeciré,  y engrandeceré tu nombre,  y serás bendición.Es un hecho que Abraham para poder ver esta promesa realizada, iba a necesitar a su esposa y si tenemos en cuenta que la promesa para Sara es similar o prácticamente la misma Gén 17:15-16  Dijo también Dios a Abraham:  A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai,  mas Sara será su nombre.  Y la bendeciré,  y también te daré de ella hijo;  sí,  la bendeciré,  y vendrá a ser madre de naciones;  reyes de pueblos vendrán de ella. Y aparte de eso Y hay que recordar que la misma biblia dice que la vida correcta de una pareja es fuera de la casa paterna. Gén. 2:24  Por tanto,  dejará el hombre a su padre y a su madre,  y se unirá a su mujer,  y serán una sola carne. Esto significa que cuando alguien es llamado a hacer algo, este llamamiento no es solo para el hombre, tampoco solo para la mujer, ni para los padres, ni para la demás familia, sino específicamente para el hombre y la mujer y que por cierto son una sola carne.

 

El PROSCESO DE LOS PADRES DE LA FE

 

Abraham desde un principio no fue tan obediente como pudiésemos creer,  pues  claramente la biblia dice en  Gén 12:1  Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela,  y de la casa de tu padre,  a la tierra que te mostraré. 

 

La clave del asunto está en la expresiónPero Jehová había dicho a Abram” Ya desde antes de este versículo Dios había hablado con Abraham pero sin embargo le llevo algunos años el poder concretizar esta orden, pues de alguna manera Abraham se resistía a dejar a su padre y fue hasta la muerte de su padre que Abraham tomo a bien el dirigirse a Canaán.

En su predica El diacono Esteban lleno del Espíritu Santo  dice,  Hch 7:2-5  Y él dijo:  Varones hermanos y padres,  oíd:  El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham,  estando en Mesopotamia,  antes que morase en Harán,  y le dijo:  Sal de tu tierra y de tu parentela,  y ven a la tierra que yo te mostraré.  Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán;  y de allí,  muerto su padre,  Dios le trasladó a esta tierra,  en la cual vosotros habitáis ahora.   Y no le dio herencia en ella,  ni aun para asentar un pie;  pero le prometió que se la daría en posesión,  y a su descendencia después de él,  cuando él aún no tenía hijo.

Note que en el efecto de “no tenia hijo”,  va la incorporación de Sara como parte importante de la promesa dada  a Abraham. Toda mujer juega un papel determinante en el llamamiento de Dios a  todo hombre.

 

Es un hecho que si Abraham en este tiempo,  no era el hombre  espiritual como el que conocemos por sus proezas y por su maravillosa fe;  es simplemente correcto el pensar que en este momento Sara tampoco es la mujer  de fe, que posteriormente va a llegar a ser, pues debemos de recordar que las cualidades espirituales de fe,  son criterios que se van desarrollando Atravez del tiempo y de la experiencia en  nuestra caminata con Dios.

Les prometió hacer de él y de ella “una nación grande”, Gén. 12:1.  Luego Dios le dijo que de él, (esto incluye a Sara) saldría un pueblo numeroso como la arena del mar y como las estrellas del cielo que no se pueden contar; que a través de ese pueblo bendeciría a todas las familias de la tierra: pues les daría las  Escrituras Sagradas y también  la revelación de Sí mismo en los múltiples preceptos y leyes,  ceremonias y  simbolismos,  enseñanzas y normas y que todo esto sería el marco para la manifestación del glorioso Mesías, en donde todas las naciones serian benditas.

Estudio del martes, 14 de Enero del 2014

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