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La regla del MATRIMONIO

noviembre 6, 2014

la regla del mtrimonio1 Corintios 7:10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.

Uno de los mayores enemigos de la familia y especialmente la vida de los hijos y que esta dañando terriblemente la sociedad moderna es la ignorancia en aquellos que dicen hablar en el Nombre de Dios, aprobando o desaprobando el divorcio, yo creo que el límite de todo predicador en cuanto a este asunto es despertar la conciencia de la persona que está para tomar una decisión , pues como en otras ocasiones lo hemos dicho los extremos siempre traen consecuencia de ataduras sobre la vida de muchas personas, en el tiempo de Pablo como en nuestro tiempo siempre existen las dos posturas encontradas en cuanto al divorcio de hecho y como ya lo hemos leído jamás bajo ninguna circunstancia el divorcio seria bien visto delante de Dios pero entre aprobar y permitir hay una cierta línea de separación que solo a Dios le está permitido tratar estrictamente atravez de la conciencia de una persona en semejante caso, necesariamente tengo que decirlo y es que muchos ministros podemos cometer el error de aprobar o desaprobar algo que solo Dios puede determinar, Legalmente todo ministro debe de saber conocer sus limitaciones como hombre para no caer en el problema del abusimiento.

Interesantemente pablo se ubica en el medio de las circunstancias entre los libertinos y los conservadores comienza dando alusión a los jóvenes y a las viudas, pablo lo que afirma es que “bueno le fuera al hombre quedarse soltero”, y esto denota la idea de un hombre o mujer sin mayores compromisos familiares y pareciera como que se contradice el decir de Dios con respecto al matrimonio, pero no es así más bien se confirma la idea de que la soltería es buena siempre y cuando se tengan ideas bien claras con respecto al servicio a Dios, lo cual incluye el don de continencia, pero sino se tiene este don es porque Dios no lo está llamando a quedarse soltero, pues Dios mismo lo dijo así: Gén 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Estas dos cosas unidas producen una realidad muy interesante y es que el ser humano fue creado como una criatura sexual y esta es una realidad que no debemos olvidar, la soltería es aceptable solo y solo si Dios nos llama a ello.
Pero una vez unidos como un matrimonio un hombre y una mujer se deben de guiar por la regla matrimonial que dice: 1 Corintios 7:10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Para los casados solo existen dos opciones: soltería o reconciliación

La idea del matrimonio es que una vez unidos nada los puede unir a otra persona y si por circunstancia fuera del control se hace necesaria la separación, es un hecho que no deberá buscar otra pareja sino quedarse solo(a) o en su momento reconciliarse con su propio marido o mujer.
Dentro de la cultura judía el divorcia únicamente era un derecho del varón no de la mujer sin embargo dentro de la cultura griega y romana que es la cultura que regia a la mayoría de la iglesia en Corinto el divorcio si era permitido para la mujer; pero debemos denotar que dentro de nuestra cultura moderna el divorcio es algo legal, es algo al pagar una cierta cantidad de dinero cualquier abogado fácilmente hace un acta de divorcio y se da por terminado ese asunto, pero considerando a la luz de la palabra de Dios nos damos cuenta como iglesia que aunque las culturas y las sociedades antiguas o modernas permitieron legalmente el divorcio, no quiere decir que la iglesia debe de ser regida por las leyes civiles incoherentes o culturales de este mundo.

Debemos de considerar que el divorcio jamás será aprobado por Dios pero en algunos casos irreversibles y totalmente dañados por la dureza del corazón humano, pudiese ser que fuese algo como una última instancia para evitar un problema mayor; pero debemos estará bien claros que una cosa es permitir y otra muy diferente aprobar y aparte de eso, una decisión de semejante envergadura no creo que radique en un consejo ministerial más bien seria que la persona afectada busque una respuesta directamente de su propia conciencia, porque ningún ministro tiene la autoridad como para aprobar un divorcio en ninguna circunstancia. Posiblemente puedan existir causas realmente extremas por las cuales se pudiera ver en un cierto sentido la necesidad de llegar por desgracia a pensar en el divorcio como única opción de salida; pero es un hecho que debemos tener bien claro que el divorcio en cualquier circunstancia no es otra cosa más que el resultado de la maldición del pecado.

Pareciera por las palabras del APOSTOL como que la diferencia espiritual entre un hogar de concubinato y un matrimonio está vinculada no solo al criterio civil sino en la promesa que delante de Dios se hace al tomar una mujer o un hombre como pareja. Siendo Dios el creador del matrimonio y teniendo un propósito eterno con él, es normal pensar que el va ha ser testigo al momento de que un hombre y una mujer se unen, En cierto sentido el Nombre de Dios es testigo palpable del momento y de la legalidad de un matrimonio. Mal 2:13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano.(para divorciarnos tendríamos miles de escusas, sin embargo estas escusas no son aceptables delante de Dios) Mal 2:14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado(o ha sido testigo, de la palabra dicha) entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

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